1984 fue un año muy importante para el maratón femenino, pues era la primera vez que esta prueba formaba parte del programa de los Juegos Olímpicos. En Los Ángeles, Joan Benoit sorprendió cuando desde el principio de la carrera decidió tirar en solitario, escapándose del grupo e imponiendo un ritmo tan elevado que parecía suicida, dadas las condiciones de elevado calor y humedad en que se disputaba la prueba, y casi todos pensaban que acabaría pagándolo en la parte final del recorrido. Sin embargo no fue así y Joan Benoit entró en el estadio olímpico con una amplia ventaja sobre sus perseguidoras. Su tiempo fue de 2h 24:52, más de un minuto menos que la segunda clasificada, la noruega Grete Waitz (2h 26:18). La medalla de bronce fue para la portuguesa Rosa Mota (2h 26:57).
Como detalle añadir que el récord olímpico de Joan Benoit en esta prueba no sería batido hasta los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, dieciséis años después.
Médicos, investigadores, medios de comunicación... en boca de todos se oyen los beneficios del deporte y el ejercicio regular para conservar el cuerpo en forma, prevenir enfermedades cardiovasculares y sentirse mejor anímicamente. Lo que no suelen añadir es que el ejercicio es también un escudo de protección de nuestro cerebro y un estimulador del aprendizaje y la memoria. Así lo han demostrado neurocientíficos como Fernando Gómez-Pinilla, que nos contará hoy en Redes cómo se benefician nuestras neuronas de la actividad de los músculos.
Durante los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, el atleta afroamericano Jesse Owens y el alemán Lutz Long sorprendieron al mundo con una extraordinaria amistad. En la final de salto de longitud se enfrentaban Owens, un atleta afroamericano que se convertiría en el héroe de los juegos al ganar cuatro medallas de oro, y Long, el atleta favorito de Hitler. Todo parecía que les enfrentaba y sin embargo su gesto , su abrazo, conmovió al mundo. Menos a Hitler y a los suyos que lo vieron como un desafío.
Jesse Owens provenía de una familia pobre y se vio obligado a trabajar desde los seis años junto a sus hermanos recogiendo algodón, mientras sus hermanas se encargaban de la casa. Owens y su familia huyeron del sur y se mudaron a Cleveland, donde confiaban encontrar mejores condiciones de vida gracias al desarrollo industrial que se estaba dando en aquel momento. Allí, se matricula en el instituto de Fairmont, donde conoce a Charles Riley, su primer entrenador. Riley se dio cuenta de las aptitudes de Owens y decidió enseñarle las técnicas más básicas. Fue en la universidad de Ohio cuando conoció al entrenador que lo llevaría a la fama, Larry Snyder.
Con sus cuatro medallas, Jesse Owens hizo historia en Berlín
Lutz Long, por su parte, nació en el seno de una familia acomodada de farmacéuticos en la ciudad de Liepzig. A los 12 años construyó su propia pista de salto de longitud en el jardín de su casa y a los 16 se inscribió en el Club Deportivo de Liepzig, donde pronto dominó otras disciplinas, tanto individuales como colectivas. Long era uno de los atletas predilectos de Hitler al representar el ideario de la raza aria. Sin embargo, aunque nunca fue especialmente crítico con el gobierno, el atleta no se identificaba con dichas ideas. En varias cartas remitidas a su madre, Long afirmaba que “la raza y el color de piel no tienen importancia, no determinan el destino de un pueblo”.
Un abrazo que hizo historia
Durante los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, Long se atrevió a desafiar al régimen al entablar amistad con Owens. En la clasificación para la disciplina de salto de longitud, Long aconsejó al atleta afroamericano que saltara desde un poco más atrás para no hacer nulo, y cuando este le ganó en la final fue corriendo a abrazarle.
Lutz Long era la gran esperanza de Hitler en los Juegos Olímpicos
Se especuló mucho sobre las consecuencias que tuvo sobre Long este abrazo. Se dijo que le prohibieron volver a competir y que lo habían destinado al frente ruso, lo que fue desmentido por el propio Long en un artículo publicado en la prensa. Sin embargo, la madre del atleta aseguró que Rudolf Hess, uno de los colaboradores más próximos a Hitler, le dijo que a su hijo no se le ocurriera abrazar a un negro nunca más.
Ambos atletas demostraron una gran deportividad que ha hecho historia, y mantuvieron su amistad tras los Juegos. Owens y Lutz intercambiaron cartas hasta la muerte de este segundo en la Segunda Guerra Mundial.
El deporte había permitido a Long librarse de combatir en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en 1943, ante las sucesivas derrotas del ejército del Reich, fue considerado apto para combatir y lo destinaron a Sicilia, donde se estaba produciendo la operación Husky. Fue declarado desaparecido el 14 de julio de 1943. En la última carta enviada a Owens, Long, temiendo no sobrevivir a la guerra, le pidió a Owens que viajara a Alemania a conocer a su hijo pequeño y le contara la amistad que ambos habían mantenido.
Lutz Long y Jesse Owens, los atletas que desafiaron al nazismo
RESPONDE A
LAS SIGUIENTES CUESTIONES:
1.Realiza un breve resumen de la historia.
2.¿Qué valor humano se pone de
manifiesto?
3.En qué lugary época se desarrollan los
hechos.
4.Nombra los personajes que aparecen.
5.Define las palabras: racismo, ario
(a), olimpismo.
6.Investiga que
fue de las vidas de los dos atletas después de las Olimpiadas.
7.Intenta buscar y ver algún video sobre los hechos en YouTube, que
nos ayude a comprender lo sucedido. ¿ Que palabras
clave has utilizado para buscar el video ?
8.Que opinión personal te merecen los hechos después de haber leído e
investigado sobre ellos.
9.Realiza un mapa conceptual con la historia y todo lo que la rodea.
10.En
que otras ocasiones se han celebrado los Juegos Olímpicos en suelo alemán.
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Capítulo once, donde enseña que el mejor ejercicio y más provechoso de los particulares es el pasear
DE DON CRISTOBAL MÉNDEZ: VECINO Y MÉDICO DE JAÉN (1553)
En el ejercicio particular, y también en el común, será bien que digamos cuál es el más fácil y sin perjuicio y que pueda traer más provecho. Y porque sea bien particularizado el ejercicio particular, digamos ahora cuál sea el mejor de todos los particulares. A mi parecer, es el pasear el más principal y que más provecho trae, y llámolo particular porque en éste no tan solamente se ejercita el medio cuerpo abajo, porque todo lo demás del cuerpo, aunque se menee, en comparación con lo otro es casi nada, aunque a éste le haremos común, como abajo veremos.
Y para probar que sea así, ya tenemos dicho las condiciones del buen ejercicio, que son tres: que haya voluntad libre, y que sea tanto el movimiento que en él se haga el aliento frecuente y corto, y lo tercero, que en él haya placer y regocijo. Pues probado que todas estas tres cosas haya en el pasear, sin duda que tenemos declarado cómo sea el mejor y más provechoso de todos.
Hay algunos que dicen: "Por cierto que no tengo tiempo, que antes me falta". Cómo que se tenga tiempo para todos los negocios del mundo y que para éste falte, y que sea el que quisiere libre para hacer del tiempo lo que mandare e impedirlo en otras cosas que son de mucha importancia, y que para su salud no lo quiera tomar? Decid, señor, quienquiera que seáis, cuando queréis intimar (76) una cosa, por muy dificultosa, no decís "váme la vida en ello"? Pues aquí, que va la misma vida en ello, pues es para tenerla con salud (porque faltando ella no es sino muerte), por qué no se han de dejar todas las cosas por ella? Allende de esto, esta ocupación que puede esto impedir, o es propia vuestra, o toca a otros. Si a vos, por estar impedido en vuestros negocios, ya está probado que lo podéis muy bien hacer, y que tenéis mucha libertad para tomar el dicho tiempo para este ejercicio.
Si son negocios ajenos, que son los señores que tienen grandes cargos, yo digo que ninguna causa tienen para no ser libres en esto, porque qué negocio hay ajeno tan importante (como dije) que se iguale a lo que toca a vuestra salud? Pues la buena caridad, en sí mismo comienza. Quién no puede mandar en su casa, al paje o criado, que diga al que viene con negocios: "Está ocupado mi señor en cierta cosa para su salud"? Y qué negociante hay que no se huelgue de ello y que no diga: "Sea enhorabuena", y que no se espere un rato? Así que en este ejercicio hay mucha libertad y no hay, si queremos, quien no lo pueda tomar.
Pues mírese si ha menester mucho aparato: no más, por verdad, que tomar cuando se requiere, de veinticuatro horas que hay en el día y noche, una hora o las más que os pareciere. Pues mirad si la libertad para esto es señora de sí. Pues el lugar, quién no tiene una cámara de veinticinco pies de largo para dar las vueltas que quisiere para tomar este ejercicio? De modo que el más voluntario movimiento que hoy se puede pensar es éste. Y porque dijimos arriba del ejercicio de las señoras, no hay necesidad de tornarlo a repetir, baste que se sepa que éste es el más fácil y mejor de todos para ellas, y para pasearse todos y todas por aquellas salazas grandes (como dije) cuanto quisieren y como quisieren.
La segunda condición del ejercicio es que tanto se trabaje, con esta voluntad dicha, que se venga a hacer el resuello con mucha frecuencia y velocidad, y porque esto está en vuestra mano, está muy notorio que se puede hacer como quisiéreis.
Quién impide al que se paseare que, si tiene una hora para este ejercicio, se dé tanta prisa y haga tanto movimiento que le aumente el calor del corazón? Que venga a tener el resuello muy corto no hay quien lo ignore, y, si tiene más tiempo, ande más despacio, y vendrá al fin del tiempo a hacer lo mismo. Pues luego, libertad tiene cada uno para hacerlo sin que le dé pesadumbre. Es también tan fácil que donde quiera que estuviéreis lo podéis tomar, y en todo lugar, porque, si estáis en vuestras haciendas, habiendo visto vuestros olivares o huertas o viñas, venid a pie media legua o lo que os pareciere que propiamente es pasearos; si vais a algún regocijo o banquete fuera de la ciudad, haced lo mismo; si estáis en vuestra casa, como diremos, de cualquier manera lo podéis muy buenamente usar. Luego, está notorio que en él está la voluntad libre, tanto para tomarlo como para apresuraros en hacer gran movimiento para aumentar el calor, por el cual se consuman y gasten muchas superfluidades, y se sigan los provechos declarados.
Compara el anterior texto con este:
Los 10 beneficios de pasear, según la ciencia
Caminar tranquilamente tiene muchos beneficios psicológicos y físicos. ¿Los conoces?
Caminar o pasear es uno de los ejercicios que, además de ser agradables, pueden hacerte sentir mejor. Muchos piensan que si el ejercicio no es de alta intensidad no es posible beneficiarse de la actividad física. Pero pasear o caminar es gratis, es fácil y es seguro en cuanto a las lesiones.
Caminar es un ejercicio aeróbico y como tal aporta muchos beneficios para las personas que lo practican. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Tennessee encontró que las mujeres que caminaban a diario tenían menos grasa corporal que aquellas que no, y presentaban un menor riesgo de sufrir coágulos de sangre.
Por tanto, la próxima vez que decidas quedarte sentado en el sofá piensa en salir a pasear un rato, porque, además de disfrutar del paisaje, obtendrás beneficios tanto psicológicos como físicos.
Los beneficios de pasear
Pero, ¿cuáles son los beneficios de pasear? A continuación te los explicamos.
1. Te ayuda a dormir mejor
Caminar ayuda a liberar serotonina (5-HT), un neurotransmisor que deriva de un aminoácido llamado triptófano. Una de sus funciones es aumentar la producción de melatonina, una hormona que regula los ciclos del sueño. Además, para poder descansar y estar tranquilos, la serotonina interviene en el control del estrés y la temperatura corporal.
Pasear aumenta los niveles de serotonina por lo que ayuda a dormir mejor. Un estudio que se llevó a cabo en la Universidad de Sao Paulo que evaluó a un grupo de sujetos con insomnio, y comparó el efecto que tenía tanto el ejercicio aeróbico moderado (por ejemplo, caminar) y el aeróbico vigoroso sobre éstos, concluyó que el ejercicio aeróbico moderado fue el que alcanzó mayores beneficios respecto a la calidad del sueño.
2. Mejora el humor
Un estudio de la Universidad Estatal de California en Long Beach, demostró que a mayor cantidad de pasos, mejor humor. ¿Por qué? Como se ha dicho en el punto anterior, caminar libera serotonina, más conocido como el químico de la felicidad. Pero, además, también libera endorfinas, unos opiáceos naturales que nos hacen sentir realmente bien.
3. Mejora la circulación
Caminar mejora la circulación de la sangre y previene las enfermedades cardiovasculares.
Un estudio de la Universidad de Colorado y la Universidad de Tennessee encontró que los sujetos de su investigación que caminaron de una a dos millas diarias, descendieron su presión arterial casi 11 puntos en 24 semanas. Los sujetos que caminaron media hora al día redujeron el riesgo de padecer un infarto en un 20 por ciento.
4. Aumenta la esperanza de vida
Tal y como afirma una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, aquellos individuos de 50 o 60 año que caminan regularmente tienen un 35 por ciento menos de probabilidades de morir en los siguientes ocho años respecto aquellos que no pasean.
5. Previene el deterioro cognitivo
Un estudio realizado por la Universidad de California en San Francisco (UCSF), en el que participaron 6000 sujetos con 65 o más años, encontró que cuanto más caminamos, más se enlentece el deterioro cognitivo. Los sujeto que caminaron 2.5 millas diarias tenían un 17 por ciento menos en cuanto a la pérdida de memoria.
6. Reduce el riesgo de sufrir Alzheimer
Un estudio que se realizó en el Sistema de Salud de la Universidad de Virginia en Charlottesville encontró que los hombres de 71 a 93 años de edad que caminaban un cuarto de milla diaria tenían un 50 por ciento menos de riesgo de sufrir Alzheimer, comparado con aquellos hombres de la misma edad que no caminaban.
7. Caminar te hace perder peso
Caminar es un excelente ejercicio para perder peso cuando alguien todavía no tiene una buena condición física. Para la pérdida de peso, especialmente en las fases iniciales, el trabajo aeróbico como caminar es óptimo, pues resulta sencillo de realizar, apenas supone un riesgo de lesión y genera un gasto energético previsible y regular. Al ser una actividad de bajo impacto no ejerce tensión en tu cuerpo como lo haría correr, saltar o incluso bailar. Esto lo hace ideal para los adultos mayores, las personas con tendencia al dolor en las articulaciones y cualquier persona que quiera dejar la vida sedentaria atrás y vivir una vida más activa.
A la hora de quemar grasa, la actividad física y las actividades cotidianas requieren entre un 20% a un 30% de la reserva total de energía. La digestión utiliza entorno al 10% de la energía total. Y el metabolismo basal, es decir, la energía almacenada por nuestro cuerpo para asegurar el funcionamiento de sus funciones vitales (cerebro, corazón, respiración, etc.) significa en torno al 50-70% de todas las calorías almacenadas. Una investigación publicada en el Journal of the American Dietetic Association concluye que las mujeres que caminan durante nueve horas a la semana experimentan un porcentaje de grasa corporal más bajo y un mayor tasa metabólica basal
8. Reduce el estrés
El estrés es una epidemia que se ha instalado en las sociedades occidentales. El ritmo de vida acelerado que muchos individuos viven, las demandas en el trabajo o en los estudios, entre otras situaciones, pueden causar situaciones realmente estresantes.
Caminar nos permite mejorar nuestra capacidad respiratoria y nuestra oxigenación. para estar más tranquilos. Además, como cualquier ejercicio aeróbico, caminar reduce los niveles de cortisol, una hormona que se libera en respuesta al estrés, según confirma una investigación publicada en el Diario de Antropología Fisiológica.
9. Caminar fortalece los músculos y te hace más resistente
Caminar tonifica músculos de piernas, glúteos y abdominales. Esto, sumado a la mejora de la resistencia aeróbica, puedes notarlo en las actividades que realizas en tu vida cotidiana, pues tardarás más en estar cansado o fatigado.
10. Aumenta los niveles de vitamina D
Caminar cuando hace un día soleado incrementa los niveles de vitamina D. Esta vitamina se obtiene mayoritariamente por acción de los rayos ultravioleta. La vitamina D es necesaria para el desarrollo normal del cerebro y podría prevenir la esclerosis múltiple (EM).
Además, una investigación conjunta de la de la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos) y la Universidad Técnica de Queensland en Australia concluyó que la vitamina D podría tener una función reguladora en el desarrollo del Trastorno Afectivo Estacional (TAE).
Por Aurora Pérez ( la atleta veterana española más laureada)
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LA VIDA A ZANCADAS .
TRES AMORES.
La terna sagrada de los clásicos del atletismo: tartán, tierra y asfalto.
Aun cuando no tenga fe en que llegaré a mi destino, aun cuando puede que me rompa durante el camino, seguiré dejando huellas en la tierra que sabe que la he pisado y pasaré de puntillas por el asfalto que no recordará mis pasos. La tierra, que tantas veces maltrató mis pies, la tierra que en tantas ocasiones generó mi agonía, sigue y seguirá formando parte de mí y de mi vida. Y no le guardo rencor, porque yo también la lastimé con mis caídas y ella también padeció con mis traspiés. La alfombra diaria para mis sufrimientos ha sido, la estela que me ha guiado hacia los éxitos, la patria donde he forjado mi voluntad.
Con lágrimas la he regado, de sonrisas la hice cómplice, encubridora fue de malos tiempos, de resultados inciertos; por momentos alabé sus llanuras, por instantes odie sus colinas, sus serpenteos me distrajeron, sus raíces me enojaron, los árboles de sus lindes me sombrearon.
Salgo cada día a reunirme con ella, me espera inerte y seria, pero yo noto su emoción y como se complace en verme, me echa de menos a su modo y la noto alegre en mi retorno.
La tierra acoge mi vuelta el tartán y el asfalto, para seguir aprendiendo en ella a superar mis debilidades y doblegar a mi espíritu cuando se encuentre agotado.
Si voy con compañía, no me estorba, no me habla e incluso silencia mis pasos y mis jadeos; si voy sola, me entretiene con los sonidos que dejan mis zancadas en el camino, me hace escuchar el viento, en sus curvas me recreo y las piedrecitas que la cubren susurran en mis oídos. Celosa se muestra si ocasionalmente la cambio por la carretera, pues siente que la engaño,pero sabe que en ella, en la tierra, dejo un rastro que no queda marcado en el asfalto, y la traiciono a sabiendas e que no ignora que volveré a ella para contarle mis sueños, y perdonará mi infidelidad, me recogerá de nuevo y no olvidará que la añoro. Y en la vuelta le cuento que también el asfalto ha sido origen de mis desvelos y donde han vivido más de una vez mis anhelos, pues su lisura y tersura han hecho volar a mis piernas, aunque asimismo las dañaron con su firmeza, si acaso abusé de él y le falté al respeto, y hube de regresar a la tierra para su curación completa.
De igual modo le confieso que en tartán he morado largo tiempo, en su pista ovalada nací y crecí, fué mi primer amor, el altar donde está mi Dios. Sabe el tartán que los tiempos que me marca son réplica exacta de mi valía, la realidad palpable de lo que soy como corredor; a el recurso para medirme, para alargar mi zancada, para estirmar en su regazo cuanto vale mi esfuerzo valorado en minutos y segundos exactos. Y tanto tierra como asfalto conocen la historia y no se sienten meros comparsas, cada cual vale como fin o como medio, adictivos y especiales, necesarios y perfectos. El tartán Pero cuando percibo que ruge el tartán en mis entrañas, si noto cerca de mí su olor a reto, vuelvo a atracarme de entusiasmo mientras mis piernas gritan a zancadas sus sentimientos. Porque la tierra entorpece mi carrera con sus dificultades y sus cuestas, con su barro y sus roderas, pero me da la fuerza que quiero, la fuerza que me alimenta; el asfalto, la carretera, me hace sentirme ligera cuando la sobrevuelo con la vista al infinito, pues sé que no he de mirarla ya que no torcerá mis tobillos; y el tartán ... el tartán es la cuna de la humildad, mi adorado territorio, porque lo que él me da es, con seguridad, lo que valgo sin más.